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Contador de Muletillas

Muletillas son todas aquellas palabras, sonidos o gestos que son superfluos (no añaden ningún significado)  y que disminuyen la efectividad del discurso y a veces, si se usan en exceso, incluso la credibilidad y autoridad del ponente. Algunos ejemplos frecuentes de muletillas son:

  • Y, pues, ¿Sabes?, por tanto… (Sólo son muletillas si no forman parte legítima de la oración)
  • Ehh, Ahh..
  • Repeticiones «Y entonces ella dijo… dijo: ' ¿Qué estás haciendo aquí?' »
  • Vocales largas: «¿Qué podemos hacer antes esta situación? Reducir costes yyyyyyyyyyy ser más productivos»
  • Chasquidos de la lengua o sonidos similares.
  • Pausas o silencios excesivamente largos.
  • Tics o gestos repetitivos, como por ejemplo asentir constantemente con la cabeza, o estar ajustándose repetidamente la corbata o el reloj.

Es importante señalar que los oradores de lenguajes diferentes al Español tienen muletillas diferentes (por ejemplo, el «so» en inglés), e incluso los diferentes miembros desarrollan su propio conjunto de muletillas personal.

Tu rol como contador de muletillas es escuchar correctamente a todos los ponentes y registrar todas las veces que una muletilla se usa, así como el tipo de muletilla concreta que fue. Al final de la reunión, debes proporcionar un informe de las muletillas. En muchas ocasiones el Contador de Muletillas y el Gramático son el mismo rol.

Al principio de la reunión, el Moderador te pedirá que expliques tu rol. Trata de contar no solo lo que vas a hacer, sino por qué tener muletillas es malo para la efectividad de los discursos.

En algunos clubes existe la tradición de hacer que los participantes paguen (literalmente) por las muletillas que cometen a razón de 0,10€ o $0,15 por muletilla. Esto habitualmente hace que las muletillas desaparezcan rápidamente de los discursos. En este caso, debería incluirse la explicación de esta penalización tanto durante la explicación del rol, como en el informe final.

También existe la costumbre de hacer sonar una pequeña campana o similar cada vez que el ponente utiliza una muletilla, hasta cierto número de veces por discurso. En ocasiones esta técnica se utiliza exclusivamente para oradores experimentados. Nosotros recomendamos que no haya este tipo de señales, que no solo distraen al público y al orador, sino que también pueden causar un «efecto cascada», en el que el orador pierde el hilo y comienza a dudar, lo que a su vez hace que cometa más errores y muletillas, causando a su vez más toques de campana, y así sucesivamente en un círculo vicioso.

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