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Coordinador de Discursos Improvisados

Los «Discursos Improvisados» son una sección especial de las reuniones que entrenan a las personas a pensar con rapidez y sobre la marcha improvisar respuestas a preguntas que podrían surgir en su vida social o profesional, en situaciones como:

  • Mientras se conversa con un desconocido en el metro, tren o avión.
  • En una charla social con el jefe junto a la máquina de café.
  • En una fiesta.
  • En una conferencia o simposio profesional.
  • Durante una entrevista de trabajo.
  • Durante un discurso o proceso de ventas.
  • En una conferencia de prensa.
  • Durante una entrevista con un medio de comunicación.
  • En un grupo de amigos.
  • En un encuentro temático o actividad social.
  • Durante un retiro de fin de semana.

Lo anterior no es una lista exhaustiva, únicamente algunas ideas para comenzar.

Como Coordinador de Discursos Improvisados, tu tarea consiste en preparar una serie de preguntas-reto para los participantes de esta sección. El número de preguntas dependerá del tiempo total asignado a la sección de Discursos Improvisados en la reunión. Cada orador debe hablar entre 1 y 2 minutos, y hay que prever algo de tiempo para ti mismo:  la explicación del rol, el propósito, para los aplausos antes y después de cada intervención y para la propia pregunta en sí. En total, una cifra orientativa suele ser 2 minutos para ti y 3 minutos por cada participante. De esta forma, para una sesión de Discursos Improvisados de 10 minutos, habría que preparar 3 preguntas para 3 participantes.

El objetivo principal de la sección de Discursos Improvisados es obtener una respuesta natural, sincera y convincente del orador a la pregunta realizada. En ocasiones el orador se «escabullirá» de la pregunta y acabará hablando de cualquier otra cosa. Si esto se hace con naturalidad y de forma fluida y convincente, es perfectamente válido y de hecho es una habilidad bastante útil para futuros políticos.  En el caso ideal, las respuestas deben ser mini-discursos (con una apertura, cuerpo, conclusión, mensaje central, etc.). Sin embargo, los oradores nunca deben sacrificar naturalidad y sinceridad en aras de estructura. Un interlocutor que hace una pregunta en las situaciones sociales anteriormente descritas nunca esperará un discurso como respuesta, y si esto es lo que recibe, es muy posible que suene a discurso memorizado y artificial, salvo que el orador realmente sea capaz de hablar con pasión sobre el tema solicitado.

Habitualmente las personas escogidas como «víctimas» de las preguntas intentarán comenzar a hablar en seguida. Esto no es el mejor enfoque, y tampoco es necesario ni se espera en sociedad. Es completamente normal tomarse un tiempo corto (5 a 15 segundos) para reflexionar sobre la respuesta que se va a dar. Es buena idea recordar a todos los miembros del club de la existencia de la posibilidad de tomarse un tiempo para pensar, durante la explicación inicial del rol.

Buenas preguntas para esta sección son aquellas que:

  • Son realistas: Las preguntas deberían ser plausibles en un entorno real. Salvo que el orador se esté preparando para ser un actor de teatro de improvisación, el valor que aporta estar practicando respuestas apreguntas como «El otro día te vi corriendo por el parque disfrazado de gorila. ¿Qué estabas haciendo?» es más que dudoso.

 

  • No demasiado fáciles: Las preguntas deben entrañar cierta dificultad. Una pregunta como «¿Cuál es tu color favorito?» no es precisamente un reto.

 

  • No demasiado raras o arcanas: Deben evitarse también preguntas sobre temas excesivamente esotéricos. Después de todo, el orador tiene como máximo dos minutos para hablar. Las preguntas no deberían asumir demasiado conocimiento previo. Así, preguntar «¿Qué opinas sobre todo el jaleo que se ha armado en torno a las guardas de los sables láser en la nueva entrega de Star Wars?». Salvo que el orador sea fan de la saga, lo más frecuente es que su primer pensamiento después de escuchar esta pregunta sea «¿Pero qué co….nes?». Sin embargo, no hay inconveniente en hacer preguntas generales que sí requieren algo de conocimiento previo, como por ejemplo: «¿Qué opinas del final de la serie Breaking Bad?». Incluso si el orador no ha visto esta serie, aun así debería contestar a la pregunta (posiblemente explicando que no ha tenido tiempo, o que no le gusta este tipo de series, etc..)

 

  • Abiertas: Las preguntas de tipo sí/no o con dos alternativas para responder no suelen dar mucho material sobre el que elaborar respuestas.

 

  • Preguntas inconvenientes, inapropiadas o incómodas son perfectamente válidas, ya que estas aparecen constantemente tanto en entornos donde se evalúa la capacidad de autocontrol del ponente, como simplemente por personas con escasa educación. La forma en que un orador responde influye enormemente en la forma en que nos perciben los oyentes. Si una persona nos preguntase «¿Cuánto sexo tienes con tu mujer?» y la respuesta es una serie furiosa de insultos, entonces no solamente sufre la reputación del que hace la pregunta, sino también del que responde. Un buen orador jamás debería perder el control o la compostura. Las respuestas a este tipo de preguntas deberían ser educadas, y sin embargo firmes y asertivas.

 

En una sección de Discursos Improvisados, no estás limitado a realizar preguntas únicamente, y no estás limitado a tener un único participante sobre el escenario. Esta sección perfectamente puede aportar aspectos como reproducir cierta melodía a cada participante y preguntarles qué recuerdos evoca en ellos, o hacer lo mismo con aromas diferentes, o llevar a la reunión objetos diferentes y  pedirles que actúen como promotores o vendedores (o lo contrario) de los mismos, o incluso podrías llamar al escenario a varias personas y pedirles que defiendan aspectos opuestos de un tema polémico en una especie de mini-debate, o que construyan una historia por partes, etc.

 

Por supuesto, para que las respuestas sean realmente improvisadas, no debes compartir tus preguntas o ideas sobre la sesión con nadie antes de la misma.

 

Idealmente, los objetivos de los Discursos Improvisados son personas que no tienen ningún rol en la reunión, de forma que todos los miembros reciben la oportunidad de hablar, y deberías tener tu lista de víctimas preparada antes del inicio de la reunión, comprobando en la agenda qué miembros tienen qué roles y quién asiste. Un miembro no debería rehusar participar en esta sección, y si lo hacen, es apropiado ejercer una moderada presión sobre ellos, insistiendo. No obstante, si observas una resistencia excesiva o fuera de lo normal, mejor no continuar.  Por supuesto, si hay muy pocos miembros que no tengan roles, o ves a alguien «demasiado seguro» de que no va a ser elegido, no hay problema en sacarle de su error.

 

Los clubes tienen diferentes puntos de vista respecto a si se deben solicitar voluntarios para esta sección o no. Si se hace, los voluntarios deberían ofrecerse antes de conocer la pregunta. Después de todo, el objetivo de la sección no es obtener una respuesta de alguien para el que la pregunta no representa ningún misterio.

 

Los clubes también tienen diferentes políticas respecto a si se debe o no pedir a los invitados que participen. Si en el club se permite esto, entonces los invitados deben seguir las mismas reglas que el resto de participantes: en primer lugar escoger a la persona, y luego realizar la pregunta.

 

Los Discursos Improvisados son una sección bastante delicada. No esperes discursos muy estructurados, y en ocasiones será necesario que acudas al rescate de un participante que ha estado hablando un tiempo y después se queda bloqueado o «en blanco», o simplemente habla sin orden y sin saber cómo finalizar. Si este es el caso, suele ser suficiente intervenir con un «Gracias», extender la mano para estrechar la suya, y a continuación liderar el aplauso mientras que el ponente se retira relajadamente del escenario.

 

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